Ayer tenía, efectivamente, como bien me recuerda Lindoro, cita en el IVI. La fecha era buena porque coincidía con la tradicional copa de Navidad de la empresa y por tanto terminé antes de lo habitual en la oficina y me fui para allá. Como siempre el viaje resultó una odisea porque estaba Madrid colapsado y llegué con la lengua fuera, los consabidos sudores y un nivel del estrés pelín superior al habitual. O sea, como de costumbre (y yo no me acostumbro) a tiempo pero tarde.
Llevaba conmigo la inyección que me prescribieron por e-mail (ProCrin Depot 160€) y una batería de preguntas que mi sufriente madre me había trasladado por teléfono porque la pobre mujer veía que yo no haría ni media y ella seguiría con sus intrigas médicas antes, durante y después de la cita de ayer.
Nada más entrar a la consulta me recibe mi querido doctor con su mejor sonrisa y dos besos afectuosos, de los de verdad, de los que te descolocan y te borran los miedos y las dudas y sientes que estás en buenas manos.
¡Qué lujo y qué privilegio el mío por tenerle al cargo de la situación!
Durante todos estos días desde que le comuniqué el diagnóstico de la histerosalpingografía hasta ayer mismo le he tenido cerca, a golpe de tecla, contestándome a cada mail con prontitud, precisión y sobre todo con grandes dosis de cariño. Los que me conocéis sabéis que el teclado no resulta frío para mí, me parece una forma de comunicación muy cercana y de verdad siento que no tiene precio tener el e-mail directo de tu médico. No sabéis lo que me alegro de haber entrado en contacto con el IVI desde el primer momento, no me extraña que el boca a boca funcione con ellos (así les conocí yo) y además de que los éxitos médicos les avalen, el trato al paciente es, de verdad inmejorable.
Bueno, a lo que iba, nos sentamos los dos frente a frente y resolvió todas mis dudas y me dejó tranquila, feliz y muy animada. Esto no es más que un pequeño bache sin mayor importancia del que me recuperaré enseguida, la cosa francamente pinta estupendamente y todo son buenas noticias. Ayer me pincharon el Pro-Crin para tomar el control de mis reglas y cuando tenga la primera (que será el 23, o sea el martes de la semana que viene) les llamo para que tomen nota y me den cita para la histeroscopia que será previsiblemente o bien 29 ó 30 de diciembre o como tarde a comienzos de enero. La intervención no requiere de anestesia ni general ni epidural (cualquiera de las dos me provoca el mismo pánico) sino tan sólo sedación y es una cirugía ambulatoria. Lo que al parecer tengo son una especie de adherencias en el útero (en el itsmo) que sí que hay que corregir porque sino no sólo dificultan la concepción sino que no permitirían la correcta implantación. Y lo que tenemos que conseguir son las condiciones óptimas antes de ponernos en marcha con el proceso.
¿Qué os parece? ¿A que está chupado? Y lo mejor, para el final, como el postre, ¿cuándo podremos empezar definitivamente con el tratamiento de fecundación en sí? Pues en febrero. ¿Se os ocurre mejor manera para empezar el año?